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TECNICAS DE ESTUDIO

La  mayoría del éxito en la universidad se debe a la motivación y al buen manejo del tiempo.  Cualquiera que te diga que completó sus estudios sin estudiar o que consiguió excelentes calificaciones sin estudiar, está bromeando. Tener éxito en la universidad toma muchísimo tiempo y esfuerzo.

Esto significa que si quieres que te vaya bien en tus estudios, tienes que definir un tiempo extra para estudiar. A veces, tendrás que hacer sacrificios. Sin embargo, el manejo efectivo del tiempo te permitirá un tiempo adecuado para la escuela, así como para la vida social o tiempo libre para realizar las actividades que más te gustan.

Tenemos ideas y herramientas que te ayudarán a manejar tu tiempo sabiamente.

 

Motivación  Problemas Típicos  Sugerencias
Lectura Efectiva
Mejora tu Memoria  Consejos Generales de Estudio

 

Motivación.

La motivación es la clave del estudio. A pesar de que te podemos dar buenos consejos para incentivar tu motivación, no podemos motivar a los estudiantes como tú. Tú eres responsable de tus hábitos de estudio, para buscar recursos y ayuda y para manejar tu tiempo. Debes querer que te vaya lo suficientemente bien para ponerle empeño.

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Cinco grandes problemas para los estudiantes:

No estudian lo suficiente.
Pierden el tiempo cuando estudian. (¿Alguna vez has leído 2 o 3 páginas de un material para darte cuenta que no puedes recordar lo que acabas de leer?)
Tienen problemas para comenzar a estudiar. ("Antes de estudiar debo terminar de lavar la ropa, el baño debe estar limpio o debo de sacara  pasear al perro, etc.")
Encontrar un buen lugar para estudiar.
Usar una buena estrategia de estudio.
 

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Los siguientes consejos te ayudarán
a evitar estos problemas:

  Crea un horario. Dedícale más tiempo a las materias o cursos más difíciles. Asegúrate de tener tiempo libre para tus actividades sociales. (¡Necesitas recompensarte por tu gran trabajo!) Y, sigue tu horario.
 
Comienza a estudiar de 10 a 15 minutos y luego aumenta los períodos de tiempo. La mayoría de técnicas de estudio sugieren leer de 10 a 15 minutos en tu año de novato o “Freshman” en la universidad, 20 minutos en tu segundo año o “Sophomore,” 25 minutos en tu tercer año o “Junior,” 30 minutos en tu último año o “Senior” y 45 minutos en tu maestría o “Graduate School.” Por lo tanto, estudia, haciendo tus períodos de lectura más largos. Recuerda ser realista, si sientes que  ya no puedes concentrarte más o que ya no recuerdas lo que estás leyendo, detente. No tiene sentido perder tu valioso tiempo.
 
Toma descansos. Toma descansos cuando estudies. El tiempo de atención para una tarea es aproximadamente de 20 minutos. ¡NO INTENTES APRENDER TODO DE MEMORIA! Estudia pequeñas partes del material, tómate un descanso y luego estudia un poco más. Retenemos mucha más información, si aprendemos de a pocos que cuando intentamos aprender mucha información al mismo tiempo. Haz que tus descansos se vuelvan obligatorios, aun si estás disfrutando de la lectura, toma descansos. No querrás consumirte de tanto estudio.
 
¡Recompénsate! Recompénsate por haber estudiado, por aprender un concepto difícil o por terminar un proyecto. Ve al cinema, pasa un tiempo con tus amigos, ve al gimnasio o realiza actividades que normalmente dejas de lado por el estudio. Esto refuerza tu comportamiento. Probablemente estudies de nuevo y puedas concentrarte con mayor facilidad si sabes que tendrás una recompensa al terminar tus deberes.
 
Encuentra un buen lugar. El lugar donde estudias puede influenciar tu concentración y también tus hábitos de estudio. Asegúrate de estar cómodo(a) pero no tanto. Sentarse frente a un escritorio es mejor que echarte en la cama, porque podrías quedarte dormido/a.
 
Usa el mismo lugar para estudiar. Esto te ayudará a asociar el mismo lugar con tu estudio y te será más fácil concentrarte.
 
Asegúrate que sea un lugar silencioso. Buscar un lugar silencioso y bien iluminado es muy importante. El sonido de una radio encendida, la radio del vecino y los sonidos de alguna conversación, son algunos de los factores que pueden hacer que pierdas la concentración.
 
Elimina distracciones obvias. Algunas de las distracciones más comunes son el teléfono, los amigos y la familia que llaman o te van a visitar. Aleja los periódicos, revistas y proyectos que aún no terminas. Hasta un libro de otra materia u otro curso puede servir para recordarte que tan retrasado(a) estás, haciendo que pierdas el tiempo preocupándote. Una vez que reconozcas estas distracciones, puedes eliminarlas y así mejorar tus habilidades de estudio.
 
Recuerda que la memoria depende del contexto. Estudiar en una situación o posición física similar a la que cuando tengas el examen, aumenta tus posibilidades de recordar la información (ésta es otra razón por la cual no debes estudiar en la cama). Haz que tu forma de estudio sea similar a la del examen. Así mismo, cuando te sea posible revisa el material del examen en clase.
 
La memoria también depende de tu estado de ánimo. Estudiar con el mismo estado de ánimo, similar al que crees que estarás durante el examen, aumenta tu posibilidad de recordar la información. Cuando estudies, mantén el mismo enfoque y atención que tienes en los exámenes. Si estudias demasiado relajado(a) no será igual al nivel de actividad al que llegas cuando estés en el examen. Necesitas aumentar tu concentración y los niveles de actividad mientras estudias para aumentar las posibilidades de recordar lo que estudiaste el día del examen. Lo contrario se aplica a los exámenes; si te pones tenso(a) durante los exámenes, no podrás recordar el material porque tu estado de ánimo en el examen no es el mismo al que tenías cuando estudiaste. Esta es la razón por la cual es tan importante estar calmado(a) en un examen. Puedes encontrar información o técnicas de relajamiento en la pantalla de ayuda del “Centro de Consejería” (Counseling Center).

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Incrementa la efectividad de tu lectura.     

  Los siguientes son dos métodos efectivos para leer el material. ¡Escoge el mejor para ti!


Método IPLERE:

Investiga:  Investiga rápidamente el capítulo. Lee los títulos del autor. Tu objetivo es no profundizar en detalles sino desarrollar una idea general de la estructura. Esto te preparará para lo que vas a leer y tendrás un entendimiento general del capítulo. Lee cualquier resumen. Esto te hará recordar lo que es importante a lo largo del capítulo y te ayudará a familiarizarte con el.
Pregunta:  Piensa en el material mientras estés leyendo. Hazte preguntas sobre el capítulo. Estas preguntas te servirán para ayudarte a estar más familiarizado con lo que estás leyendo. Del mismo modo, esto te mantendrá enfocado(a) en lo más importante, sin sentirte aburrimiento con tanto detalle. Intenta formular preguntas como si fueras tú el/la profesor(a) que hace el examen. Esto te ayudará de dos formas; uno, facilitará tu concentración y dos, te ayudará a prepararte para el examen.
Lee:  Lee cuidadosamente y trata de contestar las preguntas que te hagas. Recuerda que uno lee un texto diferente a como lee una novela. Una novela se lee pasivamente. La lectura de textos requiere más concentración y retención. Lee activamente y participa. Esto aumenta tu entendimiento del material. Si te cansas o distraes, para de leer. Recuerda que tu labor no es cubrir un cierto número de páginas, sino asimilarlas. Durante este paso, evita leer en voz alta. Por el contrario, lee silenciosamente pues de este modo la lectura se hace más rápida.
Escribe: Luego de responder las preguntas que te has hecho a ti mismo(a), escribe las respuestas. Pon toda la información en tus propias palabras. Reestructura la información de tal manera que tenga sentido para ti.
Recita: Recita lo que has escrito. Recuerda los títulos y las ideas principales. Asegúrate de poner las ideas en tus propias palabras, de esa manera, mejorará tu habilidad de retener el material. Contesta las preguntas en voz alta y escucha tus respuestas para ver si están completas y correctas. Si no están correctas, vuelve al leer el material y contesta las preguntas nuevamente. De esta forma aumentarán las posibilidades de retener el material.
Repasa: Repasar el material, es la clave para averiguar lo que ya sabes y en lo que necesitas concentrarte. El mejor tiempo para estudiar es justo después de haber leído, mientras el material esté aún fresco en tu mente y luego leer justo antes del examen. Trata de resumir los puntos más importantes del capítulo y responde las preguntas que te hiciste al leer.

 

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