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Miedo a hablar
en público |
Como
estudiante, debes haber experimentado los signos del miedo o la ansiedad al
hablar
en
público o al
hablar en clase, o
cuando tienes que hacer una presentación frente a tus compañeros.
Estos signos incluyen: manos sudorosas, boca seca, dificultad al respirar,
latidos acelerados del corazón, y miedo. Estos signos pueden comenzar justo
antes de una presentación o incluso horas o días antes; tan pronto como uno(a)
sea consciente de la presentación e incluso pueden continuar durante la misma. A
veces, esto impide un buen desenvolvimiento y el poder hacer un buen trabajo. La
mayoría de estudiantes que sufre este tipo de ansiedad siente y/o piensa que es
imposible librarse de ella. Sin embargo, hay esperanza. Hoy en día, los
presentadores más experimentados saben cómo lidiar y remediar este tipo de
ansiedad. Estas personas han aprendido a transformar el miedo que sienten en
seguridad y control y todos podemos aprender cómo. A continuación, revisaremos
los pasos para lograr una buena presentación.
Estos pasos son los siguientes:
- Antes de la presentación
- Cuidate a ti mismo
- Comenzando la
presentación
-
Durante la presentación
- Después de terminar la
presentación
Las
descripciones de los pasos presentada a continuación contienen algunas de las
técnicas que pueden ser utilizadas para desarrollar confianza y mejorar tu
habilidad para presentar.
ANTES DE LA PRESENTACION
Piensa en tus compañeros/tu público.
¿Te vas a presentar frente a un grupo pequeño o grande? ¿Conoces algo de sus
vidas o intereses? Aprender sobre ellos, te ayudará a estar más relajado(a) y
así podrás crear una presentación con relación a tu publico.
Investiga más sobre tu tema.
Aun cuando sepas
bastante sobre el tema que vas a presentar, consigue más información sobre el.
Hacer esto, te ayudará a sentirte más seguro(a) y te hará capaz de responder
cualquier pregunta.
Escribe tu presentación.
Escribir tu
presentación, te ayudará a estar más preparado(a). Puedes dejar este material
frente a ti, si es que decides leer la presentación. Aun si decidieras no
leerla, estará ahí por si te pierdes o necesitas regresar a un punto ya
discutido.
Un
paso adelante.
Si deseas dar una buena presentación, escribe un
resumen
con los títulos e ideas principales de la presentación y evitar leerla toda.
Créeme, el público no solo estará más agradecido sino que estará más interesado
en lo que vas a presentar. Además, como te has podido dar cuenta, la mayoría de
las personas que presentan no
leen
sus presentaciones todo el tiempo, aunque hayan empezado leyendo.
Numera y engrapa todas las páginas de tu presentación.
Recuerda, la mayoría de podios no son horizontales, el aire acondicionado puede
estar soplando un poco más fuerte en esa área y sería muy fácil cometer alguna
torpeza al estar presentando. Numerar tu presentación te ayudará a poner todo en
su lugar rápidamente si ocurriera algún accidente.
Usa
letra GRANDE y en color negro.
Uno de mis amigos siempre escribe sus presentaciones en letra grande y en color
negro, con grandes espacios entre líneas, de tal manera que le sean fáciles de
leer. Esto también le ayuda a ver rápidamente dónde se encuentra en la
presentación, luego de una pausa e incluso hasta cuando se pierde. Pienso que
hacer esto es algo muy inteligente.
Usa tu capacidad de hacer “Como si…”
¡Colócate “Como
si…” estuvieras frente a tu público y practica tu presentación en voz alta!
Practicar te permitirá evaluar y mejorar tu presentación, así como practicar tus
gestos y otros elementos no-verbales. ¡No te olvides de medir tu tiempo!
¡Grábate!
Graba lo que
estás practicando y presta atención al contenido, a la velocidad y al tiempo. Al
escucharte, puedes averiguar lo que está bien y lo que debes cambiar. Organiza
el resto del trabajo de acuerdo a eso.
Práctica frente a otros.
Pídele a un amigo(a) o compañero(a) de confianza para que critique tu
presentación. Esta persona te puede ayudar a identificar los posibles defectos y
virtudes de tu presentación e incluso puede darte consejos constructivos. (No te
olvides de tener mente abierta y no tomar las críticas como algo personal). Tú
quieres hacerlo lo mejor posible y no quieres perder a un amigo(a). Si no puedes
hacerlo, practica frente a un espejo; muchos de mis alumnos me han confirmado
que eso les ayuda.
Ten
alguna forma de “Retorno” preparado.
Muchos
presentadores experimentados pueden perderse en medio de una presentación. La
razón por la que no se congelan es porque tienen “retornos” preparados para
cubrir algún espacio en blanco y así, tener tiempo suficiente para regresar alo
que estaban diciendo. Estos “retornos” pueden ser anécdotas, pequeños
comentarios o incluso chistes que pueden ayudarte cada vez que sea necesario.
Resaltar los detalles importantes.
Así como se resaltan puntos importantes cuando se lee, resalta oralmente
elementos importantes durante tu presentación para darle sazón y hacer que tu
presentación sea interesante y entretenida.
¡Entrénate!
Háblate a ti mismo, exprésate cuan bien lo estas haciendo y motívate a practicar
lo que todavía necesitas mejorar. Evita decirte lo que no quieres que te suceda.
Pon énfasis en lo que quieres hacer y no en lo que quieres evitar. Usa frases
como: “Lo haré lo mejor que pueda” en vez de “No me pondré nervioso(a).”
Piensa “Catastróficamente.”
¿Qué es lo peor que te puede suceder? ¿Tener que retrasar la presentación por
tener que ir urgentemente al baño? ¿Notas cambios en tu voz, debido a los
nervios? ¿Te olvidaste de una sección completa de tu presentación? ¿No puedes
hablar por la sequedad de tu boca? Y ¿Qué crees que haría tu público? ¿Crees que
todos se irían del salón? ¿Se reirían de ti?
Piénsalo, puedes estar desperdiciando energías pensando en las posibilidades
negativas. Las posibilidades que esto suceda son inesperadas y si algo pasa, tú
sabrás qué hacer. Podrás ir al baño, respirarás profundamente y te relajarás; te
darás cuenta que todos pueden dejar de mencionar alguna parte de su
presentación, pero eso te hará asegurarte que no lo volverás a hacer. Siempre
existirá alguien que se irá o se reirá en medio de tu presentación, esto sucede
hasta con las personas que ya han presentado muchísimas veces.

CUIDATE A TI MISMO
¡Háblate!
¡Continúa entrenándote! Exprésate a ti mismo que lo puedes lograr y que tienes
algo importante que decirle a tu público. Piensa en cada presentación como otro
paso para mejorar tu confianza y control.
Descansa lo suficiente antes de tu presentación.
Si tu presentación es en la mañana, duerme bien la noche anterior. Si es durante
el día, descansa lo suficiente antes de la presentación. Cuanto más relajado(a)
estés, mejor será la posibilidad de hacer un buen trabajo. Cuanto más cansado(a)
estés, más errores cometerás y más nervioso(a) te pondrás.
No
te sobrealimentes o tomes muchos líquidos.
Muchas personas que conozco prefieren comer o beber después de la presentación.
Esto permite evitar incomodidades estomacales y al mismo tiempo, comer o beber
algo después de la presentación recompensa tu buen trabajo. Ellos quizás no te
feliciten, pero el punto es que sean un símbolo de recompensa de acuerdo a tu
nivel de progreso. Si recién empiezas, debes recibir una recompensa solo por
haber dado una presentación, no importa si es buena o mala, lo importante es que
fuiste lo suficientemente valiente para darla.
No
tomes alcohol o drogas.
Siempre evita el alcohol así como las drogas. Estas substancias no solo podrían
producirte un daño sino también afectaran tu capacidad para presentar u hacer
otras actividades.
¡Vístete adecuadamente para tener éxito!
Tu apariencia afectará la manera como la gente te ve. Averigua sobre los códigos
de vestimenta para cada ocasión. Encuentra un equilibrio entre un atuendo
distinguido sin sentirte incómodo(a).
Relájate Físicamente.
Si sabes como
relajarte, hazlo. Si no sabes, aprende algún tipo de relajamiento físico para
hacerlo antes de tu próxima presentación. Una de las mejores maneras es
contrayendo y relajando las áreas musculares más grandes de tu cuerpo. Contrae
los músculos firmemente y luego relájalos suavemente. Este simple ejercicio
puede calmar músculos tensos. Si quieres saber más sobre relajamiento, usa el
“Relajamiento o Técnicas de Respiración” en este programa de ayuda.
Usa
ayudas visuales.
Utiliza cifras, tablas y otro tipo de información en tu presentación. Estas te
harán ver bien, atraerán la atención del público y te ayudaran a ordenar tus
pensamientos y a calmarte si necesitas hacer una pausa.
Encuentra una posición segura.
Si te tiemblan las manos cuando sujetas tus notas, apóyate en el podio. Si te
sientes más cómodo(a) detrás de una mesa, colócate en esa posición.
Trae contigo tu propio "Liberador de tensiones."
Usa un bolígrafo o cualquier cosa que puedas sostener durante la presentación.
Cualquier objeto te servirá como ayuda personal y como ayuda para la tensión.
Asegúrate de tener el equipo necesario.
Asegúrate que el proyector de diapositivas esté funcionando correctamente,
pruébalo varias veces. Asegúrate de saber cómo utilizarlo. Si esto suena
exagerado, te puedo contar varias anécdotas en las que las diapositivas estaban
al revés. Asegúrate de tener suficiente tiza o marcadores de pizarra y que tú
público vea lo que escribes.

COMENZANDO LA PRESENTACION
¡Gánate aliados antes de tu presentación!
Habla con tus compañeros antes de tu presentación. Cuanta más gente conozcas,
más fácil te será verlos como un grupo amigable.
¡Preséntate!
Diles tu nombre y el título de tu presentación antes de continuar. Ofrecerles
algunos datos sobre ti o tu presentación, ayudará a crear una atmósfera
relajada; incluso, hacer comentarios positivos sobre tu público o tus
compañeros, puede ayudarte de alguna forma.
Comienza con algo interesante.
Comienza con una historia relevante, con datos que le atraigan a tu público o
quizás con alguna pregunta interesante. Esto atraerá la atención y el interés de
tu público desde el inicio.
Todo es cuestión de seguridad.
Ten en
cuenta que tú eres quien más se da cuenta de cómo te sientes, tu público
mayormente no se da cuenta de tus nervios. Esos nervios que parecen tan obvios
los notas únicamente tú.

DURANTE LA PRESENTACION
Habla claramente.
No te comas las palabras. Durante las prácticas, asegúrate de pronunciar
correctamente, si no puedes con una palabra, escoge un sinónimo que te sea más
fácil pronunciar.
Utiliza ritmo y drama.
Haz tu presentación lentamente. Utiliza las pausas correctamente. Varía el
volumen de tu voz para resaltar puntos importantes y utiliza los silencios para
darle pauta a tu presentación.
Respira correctamente.
Suena como un consejo tonto, pero es muy difícil para los que presentan mantener
un ritmo de respiración normal. Normalmente se quedan sin aire, terminando de
pronunciar la última palabra con dificultad. Puedes prevenir esto, aprendiendo
las “Técnicas de Respiración” escritas en el programa de ayuda.
Relaja la tensión de tus hombros.
He denominado
este tipo de tensión “El síndrome de la percha o colgador” porque uno(a) se
siente como si se hubiese puesto la camisa sin quitarle la percha. Relaja los
hombros antes y después de la presentación. Cuanto más cerca estén tus hombros
de tus orejas, más tensión habrá en tu cuello y detrás de tu cabeza. La forma de
liberar esta tensión es exagerando los movimientos. Pon tus hombros más cerca de
tus orejas y quédate así por un momento. Repítelo 2 o 3 veces. De esta manera,
sabrás como se siente tener los hombros relajados.
¡Se valiente, mira a la gente!
Este tema lo he
conversado con varios presentadores. Algunos recomiendan ver fijamente al
público y otros prefieren evitar mirar a alguien mientras presentan. Yo prefiero
hacer contacto visual con ellos. Pienso que te ayudará a combatir tu ansiedad y
mantendrá a la gente atenta.
Permite que el temblor de tu voz entre y luego se vaya.
El tono de la
voz cambia de vez en cuando y esos temblores son inevitables. Cuando sucedan,
reduce tu velocidad, respira con mayor profundidad y deja que el temblor se vaya
por sí sólo.
¡Muévete con frecuencia!
No puedes estar de pie ni sentado al mismo tiempo. Del mismo modo, no puedes
estar en movimiento ni inmóvil al mismo tiempo. Estar en constante movimiento te
ayudará a calmarte.
Concreta tus puntos.
Entrégale al público tu información de la mejor manera posible y concreta tus
puntos. Permite que la gente vea los resultados de tu investigación
especificando tus puntos. Ellos están allí para aprender, así que déjalos
aprender algo de ti.
Intercala detalles interesantes.
Introduce detalles interesantes de vez en cuando a lo largo de tu presentación,
esto hará que atraigas la atención de tu público.
¡cálmate!
Recuerda la frase “…mantente tranquilo cuando las cosas no lo estén...” No
importa en qué tipo de problema te encuentres o que tipo de error cometas,
mientras tengas tú el control, podrás ser capaz de hacer algo al respecto.
Cierra la presentación con broche de oro.
Termina con un
breve resumen, una idea importante o una pregunta que deje a tu público
asombrado. Esto completará perfectamente tu presentación.
¡Diviértete!
La diversión no sucederá al comienzo, pero si utilizas algunas o todas
las
técnicas
que describo, encontrarás que hasta podrías llegar a disfrutar tu presentación.
El público está ahí para aprender y tú estás ahí para que aprendan de ti. Si
haces un buen trabajo, tu público te lo agradecerá y tú disfrutaras de la
experiencia.

DESPUES DE TERMINAR LA PRESENTACION
Deja un tiempo para las preguntas.
Reserva un tiempo para las preguntas que tu público pueda tener. Si no las tomas
negativamente, las preguntas pueden ayudar a corregir y aclarar algunos de tus
puntos.
Y ¿qué tal si no
hay ninguna pregunta? ¡Tú mismo podrías hacer una pregunta y responderla
perfectamente!
También puedes
utilizar este tiempo para agradecerle al público o a tus compañeros.
¡Recompénsate!
Aun si lo hiciste bien o mal, ¡recompénsate por haber sobrevivido a tu
presentación! Te lo mereces.
Más Adelante.
Evalúa lo bien o lo mal que lo hiciste. Fíjate lo que hiciste bien y empléalo la
próxima vez. Luego, fíjate en lo que no funcionó. No pienses en los errores del
pasado. Siempre se cometerán errores nuevos, pero son importantes para que sepas
en qué mejorar en el futuro.
RECUERDA…
Recuerda el viejo dicho, “La práctica hace al maestro.” Pero no olvides que,
como solía decirme mi amigo Jeff Zeig, "Hasta una presentación perfecta debería
tener un error perfecto."
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