Universidad del Valle de Guatemala
 
Departamento de Ciencias Sociales
Maestría en Consejeria Psicológica y Salud Mental
Psicodiagnostico de Desórdenes Mentales
 

Síndromes culturales:

Nervios y susto en Guatemala

 

Jennifer H. de Keller

 

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales define el término síndrome dependiente de la cultura como patrones de comportamiento aberrante y experiencias perturbadoras, recurrentes y específicas de un lugar determinado, que pueden estar relacionados o no estarlo con una categoría diagnóstica de este manual.  Algunos de estos patrones son considerados por los nativos como “enfermedades” o por lo menos como causas de sufrimiento.  Los síndromes dependientes de cultura generalmente “se limitan a sociedades específicas o a áreas culturales y son categorías diagnósticas populares localizadas, que otorgan un significado coherente a ciertos conjuntos de experiencias y observaciones (López-Ibor Aliño, 2002, DSM IV TR,  p.1004).”  La Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico (2004) ha escogido el término síndromes ligados a la cultura o síndromes culturales para designar esta clase de enfermedades mentales.

“Los trastornos específicos de ciertas culturas son trastornos no relacionados entre sí pero que tienen, en común, dos rasgos característicos: 1) No se pueden situar con facilidad dentro de las categorías que se han establecido internacionalmente para uso psiquiátrico. 2) Se han descrito, en primer lugar, en ciertas poblaciones o áreas culturales, y posteriormente parece que están de manera exclusiva restringidos a estas poblaciones” (GLADP, 2004 p. 332).

Dos trastornos psicológicos existentes en Guatemala, conocidos como nervios y susto, están clasificados como síndromes culturales tanto en el DSM-IV como en la GLADP.  Es importante que los profesionales en el campo de la salud mental en este país conozcan la aplicación de éstos términos y aprendan a reconocer qué tipo de síntomas abarcan.  En el pasado profesionales de la salud y algunos investigadores han considerado que el término “susto y nervios” ha sido utilizado por personas carentes de suficiente educación como una forma de explicar enfermedades mentales.  Es importante que el consejero de hoy conozca el significado de este término para entender, como indican Rubel, O’Nell y Collado-Ardón (1985), que cuando una persona se considera enferma, ya sea que lo manifieste él, ella o alguien más, y de la forma que lo exprese, es porque su bienestar general se ha alterado. Esta persona necesita atención. 

Según Simons (2001) el estudio de los síndromes dependientes de cultura nos puede proveer una lección importante.  Para ayudar a aliviar el sufrimiento de otro ser humano es necesario también considerar las creencias y las prácticas culturales como la situación social del paciente para determinar si uno debería intervenir o no y en qué forma.  Según él la mejor terapia puede ser, dependiendo del caso, un ritual tradicional con un curandero, un medicamento antidepresivo o hasta un antibiótico.  Los profesionales de la salud “tarde o temprano acaban por reconocer que no podrán dar con métodos de acción adecuados si no incorporan a su trabajo la propia percepción que los beneficiarios tienen de sus daños desde su cultura, sus propios recursos culturales de afrontamiento, sus propias expectativas y proyectos, y mejor si todo se hace en su propio idioma”  (Suazo, 2003, p. 3).

Desafortunadamente existen relativamente pocas investigaciones, tanto locales como internacionales, acerca de estas dos enfermedades populares y los estudios que se han realizado tienen ya varios años.  Roberta D. Baer, Susan C. Weller, Javier García de Alba García, Mark Glazer, Robert Trotter, Lee Pachter y Robert E. Klein realizaron investigaciones para determinar la existencia un modelo comunitario contemporáneo que explicara los síntomas, tratamientos y causas de los trastornos, nervios y susto.  Estudiaron cuatro poblaciones en Norteamérica y Centroamérica, incluyendo cuatro comunidades rurales del departamento de Escuintla en Guatemala para entender estas dos condiciones en su contexto cultural.  Además querían determinar si se trataba de dos enfermedades distintas o sinónimas como han asegurado varios (Baer et al., 2003). 

Nervios

En Guatemala nervios se considera una enfermedad y no un síntoma. Según Low (1989) está asociado con emociones fuertes, especialmente enojo, duelo y tristeza y con problemas relacionados con la fertilidad y la crianza de los niños.  Asimismo indica que hay más prevalencia de nervios entre las mujeres que los hombres y los síntomas reportados incluyen dolor de cabeza, desesperación, dolores faciales, temblores y enojo.

En el estudio de Baer et al. (2003) el 90% de los informantes en Escuintla fueron mujeres entre 17 y 83 años de edad. (Los investigadores preferían entrevistarse con mujeres porque en la mayoría de los casos son ellas las responsables por la salud familiar.)  “Las enfermedades se definen típicamente en términos de sus signos y síntomas, causas percibidas y tratamientos curativos potenciales” (GLADP, 2004 p.331).  En base a los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en Escuintla se determinaron los siguientes síntomas, tratamientos y causas para el trastorno de nervios.

Síntomas

Llanto y ataques de llanto

Dificultades para dormir

Temblores de cuerpo

Tristeza (y depresión)

Sentimientos de falta de esperanza en la vida

Enojo (aún por cosas insignificantes)

Temperamento enojado

Dolor de cabeza

Sudor frío

Pérdida de peso

Falta de apetito

Agitación, brincos

Convulsiones

Vista nublada

Picazón

Cansancio

Escalofrío

Dolores de cuerpo

Dolor de muelas

Dolor de cara

Le molestan los ruidos

Desesperación

 

Tratamientos

Medicamentos calmantes

Relajación

Oración

Médico

Psiquiatra o psicólogo

Aspirina

Pastilla

Vitaminas

Ajo

 

Causas

Problemas familiares

Por enojarse

Por peleas entre esposos

Por causas de accidentes

Por falta de vitaminas

Por tener susto

Por recibir noticias inesperadas

Pleitos con los hijos

Emocionarse por una impresión (por ejemplo ser testigo de un asesinato)

 

Se considera que nervios es una enfermedad de adultos y aunque cualquier persona pueda ser afectada por ella, es más común entre la gente sensible y con pocas defensas.  Es un problema de mujeres y por lo general no afecta a los hombres.  El 95% de los informantes indicó que conoce a alguien que sufre de nervios, el 88% reportó que un familiar suyo tuvo nervios y el 65% afirmó que personalmente sufría o había sufrido en el pasado de nervios (Baer et al., 2003).  Además concordaron que no comer bien, tomar alcohol excesivamente y usar drogas podrían causar nervios.  Las emociones fuertes como el enojo, la preocupación, los problemas familiares y los conflictos entre familiares son factores importantes que puedan también causar nervios.  Parece ser que hay una relación entre nervios y susto, ya que susto se considera como una causa de nervios y viceversa (Baer et al.).  Las corrientes de aire, las bebidas y comidas frías, el diablo, vivir en una casa sucia y una mirada fija de envidia también son considerados por muchos como posibles causas.  Si el individuo no recibe tratamiento puede desarrollar diabetes, su boca se puede torcer o deformarse e incluso se puede morir.

La descripción clínica de nervios de La Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico, 2004 dice:

Frecuentes episodios, a menudo crónicos, de extrema tristeza o ansiedad que dan lugar a un conjunto de manifestaciones somáticas tales como dolor de cabeza o dolor muscular, reactividad disminuida, náuseas, pérdida de apetito, insomnio, fatiga y agitación.  Más frecuente en mujeres.  Las investigaciones ligan este trastorno al estrés, la cólera, el desequilibrio emocional y la baja autoestima.  Los casos son tradicionalmente tratados con infusiones de hierbas, “píldoras para los nervios”, reposo, aislamiento y ayuda de la familia.  Códigos sugeridos de la CIE-10: el más apropiado es el F45.1 Trastorno somatomorfo indiferenciado. En los casos en que el cuadro clínico lo requiera, pueden considerarse los códigos F32.1, Episodio depresivo moderado con síntomas somáticos o F48.0 Neurastenia, como diagnósticos adicionales” (p.337).

Según el DSM IV TR nervios “tiende a ser un problema continuo, aunque variable en el grado de la incapacidad que provoca.  Es un síndrome muy amplio que va desde casos sin trastorno mental hasta cuadros que se parecen a los trastornos adaptativos, de ansiedad, depresivos, disociativos, somatomorfos o psicóticos” (p.1007).

Susto

El síndrome cultural susto es provocado por un evento asustante que puede involucrar otra persona, un animal o una situación o evento.   Según la literatura existente la explicación popular es que la experiencia asustante o sobresaltante conduce a una pérdida de sustancia o fuerza vital (Rubel et al., 1995).  No hay un período específico entre el hecho causante y la aparición de los síntomas y los síntomas parecen presentarse durante épocas particularmente difíciles para la persona (Rubel et al.).  Entre los participantes en el estudio reciente de Weller y sus colegas, susto se considera como una condición muy seria.  Los que sufren de susto reconocen que su estado puede ser más o menos severo, y que cuando es prolongado y grave puede terminar con la muerte (Rubel et al.). 

Un estudio realizado por Michael H. Logan en los años 70 indica que entre el grupo indígena de los kaqchikeles en Guatemala se cree que la brujería y los espíritus pueden causar susto.  En la comunidad ladina dónde Weller y sus colaboradores llevaron a cabo sus investigaciones, la brujería no fue nombrada como causa de susto, aunque algunos entrevistados sugirieron que fuerzas sobrenaturales, incluyendo el diablo, pudieran jugar un papel (Weller et al., 2002).

Weller et al. (2002) indica que el 92% de los participantes del estudio conocen a alguien con susto, el 89% indicó que un familiar lo sufre y el 37% personalmente sufría o sufrió anteriormente de susto.  Para este estudio también, la mayoría de los entrevistados fueron mujeres con una edad promedia de 38 años.  Susto afecta a una gama más amplia de personas que nervios. Todos, sin importar género o edad pueden ser afectados por susto.  Los más susceptibles son la gente sensible y los de carácter débil.  Aún los bebés todavía no nacidos y los lactantes pueden ser afectados si la madre sufre.  A continuación un resumen de los síntomas, tratamientos y causas según los resultados de Weller et al. (2002).

Síntomas

Agitación

Exceso de llanto

Pesadillas

Dificultades para dormir

Miedo hacía gente desconocida

Temblores

Palidez

Hinchazón

Falta de apetito, pérdida de peso

Calentura

Falta de ánimo

Dolor de cuerpo

Sin ganas de trabajar o jugar

Se asustan por todo

Dolor de cabeza

 

Tratamiento

Oración

Tratamiento casero

Alguien que cura con hierbas

Iglesia

Quemar incienso

Agua bendita

Pasarle hierbas por todo el cuerpo

Untar el cuerpo con un huevo y hierbas

Beber agua bendita caliente

Una anciana sabia

Curandero

 

Susto no se quita solo.  Si no recibe tratamiento el individuo se puede volver diabético, la sangre se le puede convertir en agua y se puede morir.

 

Causas

Presenciar un asesinato

Ser testigo de o estar involucrado en un accidente

Una sorpresa súbita

Una caída

Miedo a los animales

Ruidos fuertes

Nervios

Chiflones

El diablo

 

“Las diferentes experiencias de susto pueden estar relacionadas con un trastorno depresivo mayor, trastorno por estés postraumático y trastorno somatomorfo” (DSM IV TR, 2002 p. 1009).

La Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico, 2004 presenta la siguiente descripción clínica de susto:

“Padecimientos somáticos crónicos muy diversos atribuidos a “pérdida del ánimo” inducidos por un miedo intenso, a menudo sobrenatural.  En algunos casos, los acontecimientos traumatizantes no se sufren de manera personal; los pacientes se afectan cuando otros (generalmente familiares) se asustan.  Los síntomas incluyen a menudo agitación, anorexia, insomnio, fiebre, diarrea, confusión mental y apatía, depresión e introversión.  Diferentes estudios atribuyen algunos casos a hipoglucemia, enfermedades orgánicas no especificadas, ansiedad generalizada o estrés producidos por conflictos sociales o baja autoestima.  Códigos sugeridos de la CIE-10: F45.1 Trastorno somatomorfo indiferenciado.  Alternativamente, y si el cuadro clínico lo sugiere, puede utilizarse F48.8 Otros trastornos neuróticos especificados” (p.338).

 Conclusiones

Cuando uno está tratando con un paciente que presenta una variedad de síntomas desconocidos, es útil averiguar qué es lo que él o ella (o una persona cercana) cree que está pasando.  ¿Qué tratamiento se la ha ofrecido?  ¿Cuáles fueron los resultados (Simons, 2001)?  Según Simons un plan de tratamiento que combina una visión cultural con conocimientos occidentales tendrá más probabilidades de tener éxito.

Los estudios recientes en Guatemala en el departamento de Escuintla confirman la existencia de los síndromes culturales, nervios y susto.  Claramente son dos entidades distintas pero hay áreas de traslape entre las dos.  Los adultos son más propensos a tener ambas enfermedades y ambas son causadas por eventos asombrosos, impactantes, o perturbantes.  Las dos enfermedades populares presentan síntomas de aflicción psicológica y ninguna presenta síntomas somatomorfos exclusivamente.  Sin embargo nervios constituye una condición más amplia relacionada con estresores continuos mientras que susto parece estar más relacionado con un solo evento específico (Baer et al., 2003).  Además es más amplia la susceptibilidad para susto que para nervios que por lo general es un problema de mujeres adultas.

Hay una diferencia notable en cuanto a los tratamientos de ambas condiciones. Aunque se recomienda un médico, psicólogo o psiquiatra para nervios, éstos no se consideran efectivos para tratar susto.  Tratamientos caseros, los curanderos y la medicina tradicional son más frecuentes en caso de susto (Weller et al., 2002, Baer et al., 2003). A continuación se presenta una tabla para facilitar la comparación de la  sintomatología y los tratamientos entre nervios y susto según Weller et al.

 

 Síntomas

 

   Tratamientos

 

Nervios

Susto

Nervios

Susto

Llanto y ataques de llanto

Exceso de llanto

Medicamentos calmantes

Alguién que cura con hierbas

Dificultades para dormir

Dificultades para dormir

Relajación

Iglesia

Temblores de cuerpo

Temblores

Oración

Oración

Tristeza, depresión

Falta de ánimo

Médico

Tratamiento casero

Falta de esperanza

Se asustan por todo

Psiquiatra o psicólogo

Curandero

Enojo

Miedo hacia desconocidos

Aspirina

Incienso

Temperamento enojado

Pesadillas

Pastilla

Agua bendita

Dolor de cabeza

Dolor de cabeza

Vitaminas

Una anciana sabia

Sudor frío

Calentura

Ajo

Beber agua bendita caliente

Pérdida de peso

Pérdida de peso

 

Untar cuerpo con huevo, hierbas

Falta de apetito

Falta de apetito

 

Pasar hierbas por cuerpo

Agitación, brincos

Agitación

 

 

Convulsiones

 

 

 

Vista nublada

Palidez

 

 

Picazón

 

 

 

Cansancio

Sin ganas de hacer nada

 

 

Escalofrío

 

 

 

Dolores de cuerpo

Dolor de cuerpo

 

 

Dolor de muelas

 

 

 

Dolor de cara

Hinchazón

 

 

Le molestan los ruidos

 

 

 

Desesperación

 

 

 

 

 Es importante para los profesionales de la salud mental que trabajan con comunidades multiculturales tener una buena comprensión de la naturaleza y la distribución de las enfermedades populares.  Los autores de la Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico consideran que lo fundamental para el clínico latinoamericano “es tener una visión de conjunto que le permite acercarse al enfermo mental con un enfoque holístico y con respeto a su entorno cultural” (p.331).  Por eso es necesario hacer más investigaciones en Guatemala y estudiar la diversidad regional, comparando áreas rurales y urbanas, así como los distintos grupos étnicos y lingüísticos.  Estas investigaciones servirán para actualizar los datos existentes que son en su mayoría fruto de estudios hechos hace varias décadas atrás cuando la realidad nacional era muy distinta a la de hoy.

 

Referencias

Asociación Psiquiátrica de América Latina. (2004). Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico.[Versión electrónica] Recobrado 7 de julio, 2005 de www.psiquiatrasapm.org.mx/contenido/publicaciones/gladp2004.pdf

Baer, R.D., Weller, S.C., García de Alba García, J., Glazer, M., Trotter, R., Pachter L., Klein, R.E. (2003). A cross-cultural approach to the study of the folk illness Nervios.  Culture, Medicine and Psychiatry, 27, 315-337.

López-Ibor Aliño, J.J. (Director edición española). (2002).  DSM IV TR Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto Revisado. Barcelona, España: Masson, S.A.

Low, S. (1989). Gender, Emotion, and Nervios in Urban Guatemala. In Gender, Health and Illnesses: The Case of Nerves. Davis, D.L., Low, S.M. (Eds.) pp 115–140. New York: Hemisphere Publishing Co.

Rubel, A.J, O’Nell, C.W., Collado Ardón R., (1995). Susto: Una Enfermedad Popular. México: Fondo de Cultura Económica. (Título original Susto: A folk illness. 1984.)

Simons, R.C. (2001). Introduction to culture-bound syndromes. Psychiatric Times, 18 (11).

Suazo, F. (2003). A propósito de los trabajos de salud mental comunitaria en Guatemala. Portadores de sueños: Pensamiento y acción en salud, Año 2 No. 5.

Weller, S.C., Baer, R.D., García de Alba García, J., Glazer, M., Trotter, R., Pachter L., Klein, R.E. (2002). Regional variation in Latino descriptions of susto.  Culture, Medicine and Psychiatry, 26 (4), 449-472.

 

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